12 mayo 2010

Obama ha llamado a Zapatero.

Y yo me quedo con la duda de en qué idioma hablan. Porque uno no habla inglés y el otro no habla castellano. Y además debemos descartar otras lenguas porque la conversación no se ha producido en nuestro Senado. Según parece mister Barak ha exhortado a don José Luis a tomar medidas resolutivas para mantener y reanimar la economía de “este país” (empiezo a adaptarme a las expresiones progresistas) y recuperar la confianza de los mercados frente a los malditos especuladores. Esta mañana ha hablado y expuesto su plan para la contención del déficit en 2010-11: reducción del 5% del salario de los trabajadores públicos para este año y congelación salarial para el próximo, suspensión de la revalorización de las pensiones, suspensión del cheque-bebe, eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial.


Por cierto, que ayer el secretario general de Presupuestos, Luis Fernando Espadas, garantizaba en su comparecencia en el Congreso, que no se iba a tocar “ni una sola prestación”. Dice también nuestro prescindible Presidente que admite que muchos ciudadanos no entiendan las medidas de contención. Es probable que no lo entiendan, al menos yo: hace una semana estábamos en la senda de la recuperación, el problema del paro estaba casi resuelto, el déficit controlado y el PIB creciendo, y hoy, sorpresivamente, anuncia estas “imprescindibles” medidas. Además tampoco descarta nuevas subidas de impuestos. La nueva letanía zapaterista hablara de “equidad y esfuerzo”. O sea que preparaos. Ahora solo falta que el Gobierno tenga el valor de llevar adelante lo que dice y no nos vuelvan a decir mañana que son propuestas para sondear por dónde anda el ánimo sindical.

Ayer, la ministra de Economía decía en TVE que el pasado viernes los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión han visto “que la estabilidad del euro estaba amenazada”, que “la política ha reaccionado” y que “está ganando la partida”. A mi lo de la estabilidad del euro ya me lo comento Salva, el camarero del bar de abajo, hace unos meses. No entiendo como Salva no forma parte de un Comité de Sabios para estas cosas.

En España, de todos modos, lo que realmente interesa es el asuntillo de Garzón. Como supongo que sabréis acaba de aceptar un puesto como asesor externo de la Fiscalía en la Corte Penal Internacional. De esta manera Garzón evitaría la más que probable suspensión cautelar a la que habría de hacer frente en los próximos días. Pero ha resultado que el juez Varela ha actuado con celeridad y ha decretado la apertura de juicio oral, con lo que la suspensión de Garzón debe ser inmediata y se le corta la salida por la ventana de la Corte Penal Internacional: al estar suspendido no puede acceder a servicios especiales. La declaración realizada por el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, en el sentido de que Garzón es “el último exiliado del franquismo” es de un valor incalculable, claro. Hace unos días Juan Alberto Belloch recordaba que la ley “obliga a actuar de un modo” y que no se puede “forzar la ley aunque sea por un objetivo positivo”.

En olor de multitudes actúo ayer Jose Bono ante sus fans del grupo parlamentario socialista. “La campaña de persecución es porque soy socialista, cristiano y defiendo a España”. Casi se le escapa decir patriota, ¡mecachis! Y terminó con: “Si Franco no me quebró, estos tampoco”. Hombre, y tanto. A ver quién tocaba entonces al hijo de un alcalde falangista. Inquebrantable, desde luego: diputado desde 1979 a 1983, presidente de Castilla La Mancha desde 1983 a 2004, después y hasta 2006 Ministro de Defensa y desde 2008 Presidente del Congreso de los Diputados. Martín Villa, ¡cuántos seguidores has tenido!

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